LA RIQUEZA COMO CIENCIA

25 02 2010

LA RIQUEZA COMO CIENCIA
– Marintaler en Nettby


Hay una ciencia para hacerse rico, y es una ciencia exacta, como el álgebra o las matemáticas. Hay ciertas leyes que gobiernan el proceso de adquiri riqueza.

Jueves, 25 de febrero de 2010, 18:33, lecturas: 10 – marintaler 52

Una vez que esta leyes son aprendidas, se enriquece con certeza matemática. La posesión del dinero y sus características vienen como consecuencia de hacer las cosas de un cierto modo, ya sea con intención o por casualidad en una ley natural de causa-efecto. Pero la capacidad de hacer las cosas de “cierto modo” es óbice para que otras personas con gran talento también se enriquezcan.

Hacerse rico no es u producto del medio ambiente, pero se puede hacer rico con el medio ambiente. Muchos abogados que se dedican exclusivamente del medio ambiente saben de lo que hablo.

Por todas partes vemos a ricos y a pobres y a menudo ocupados en una tarea común: sacar adelante una empresa. Hacerse rico no es producto del ahorro o la economía familiar: gasta más el que más tiene. Quiere decirse, que los grandes gastadores a menudo se enriquecen porque invierten bien y saben invertir; y si no conocen sobre inversiones, tienen un equipo de asesores que le soliviantan el tema.

Ahora bien, si ese “cierto modo” de enriquecerse es así para todo el mundo, ¿cómo es que unos cuantos sean ricos mientras la inmensa mayoría son pobres? Enriquecerse implica la caàcidad de tratar con personas que se ocupan de la riqueza: la gente se enriquece en cualquier negocio que necesita de ejercicio del talento y nadie está impedido a hacerse rico por la carencia de capital.

No importa cuán pobre puedas ser, si comienzas a hacer cosas de “cierto modo” comenzarás a enriquecerte y comenzarás a tener capital. La adquisición de capital es una parte del proceso de enriquecimiento: la riqueza no tiene monopolio, aunque haya monopolios en la riqueza, pues la marea de posibilidades tiene caminos diferentes. Hay una abundancia de oportunidades para la persona que vaya con la marea, en vez de tratar de nadar en contra de ella como el salmón. No hay ningún límite al suministro, pues la naturaleza es una fuente inagotable de riqueza.

Así, el primer principio en la ciencia de hacerse rico es el “pensamiento”. Cada forma o proceso natural tiene una sustancia original en movimiento. La sustancia pensante tiene la forma y pensamiento en función de tu pensamiento. Resumiendo, la idea de un sistema solar que gira en torno suyo como galaxia, que gira a su vez entorno a otro cuerpo o sistema, se mueve por gravedad.

El crecimiento y la acción sostenida ofrece siempre, de esta forma, la creación de lo que está sin formar. Igual que en el Universo, en el microcosmos hay riqueza infinita; y aunque parezca agotarse y considerarse limitada, lo cierto es que la riqueza es cambiante. El dinero va y viene, pero loq ue quedan son las personas. Y esto lo sabemos aún más en la Era Informática o Era de la Información, donde el dinero en los Bancos no es más que apuntes contables.

Como primer paso, pues, dejaremos tres hipótesis fundamentales a la hora de desarrollar la ciencia de la riqueza:

1. Primera Premisa: PENSAMIENTO.- Afirmamos que hay una materia sin formar a la que llamaremos “Sustancia”, de la cual todas las cosas están hechas. Todas son presentaciones diferentes de un mismo elemento. Las formas orgánicas e inorgánicas están hechas de lo mismo: la materia o sustancia. Y n esta materia está incluida la materia pensante. Un pensamiento contenido en la materia produce la forma del pensamiento. A su vez, el pensamiento en la sustancia produce formas. Ahora bien, retened esto: “Si una persona puede comunicar los pensamientos originales de la sustancia, dicha persona puede causar la creación o formación de las cosas en la que piensa”. Pero hemos de saver quitarnos el lastre de pensamientos: pensar según las apariencias es fácil; pensar la verdad independientemente de las apariencias es difícil. Lo difícil es lo que te forja. Y te forja como el acero: no hay ningún trabajo que sea tan duro como el pensamiento sostenido y consecutivo: este es el trabajo más duro del mundo, del que mucha gente desea escabullirse nada más pensarlo. Por lo que este podee solamente es dado a unos cuantos: a aquellos que sepan sostener la localización o focalizaci´´on del hecho básico en un “Punto”, desvirtuando a los demás “Puntos” o apariencias. Sólo quien así lo hace, puede conquistar su destino y puede tener lo que desea. Hay una materia pensadora de la que todas las cosas están hechas y que, en su estado original, impregna, penetra y llena los interespacios del Universo. Un pensamiento en esta sustancia produce la cosa que es imaginada por el pensamiento: es hacer las cosas de “un cierto modo”.

2. Segunda Premisa: VIDA.- La inteligencia tiene la necesidad de aumentar la vida. Cada talento que cultivamos trae a la mente el deseo de “sustancia única”. Éste el deseo de esforzarte al máximo de tus fuerzas: la lucha por la vida inherente en ti. Más la riqueza darwiniana construida por la competencia en aras a la supervivencia nunca es satisfactoria ni permanente: va y viene como el agua; hoy la riqueza está aquí, mañana allí y nunca permanence en ti. Pero si te haces rico de forma científica debes dejara atrás el pensamiento competitivo, pues no se trata de alcanzar el máximo de “Puntos”, sino alcanzar un solo “Punto” y concentrarte en él. Por lo que cabe recordar: “Un pensamiento en esta sustancia produce la cosa que es imaginada por el pensamiento”.

3. Tercera Premisa: AÑADIDURA.- Da a cada persona más de lo que se merece en positivo. De esta forma añades algo a la vida del mundo. Todas las posibilidades que existen buscan su expresión a través de los humanos. Sé agradecido por el mero hecho de estar vivo y poder ser partícipe de alguna de esas posibilidades. Es un proceso entero de “ajuste mental” y la compensación se condensa en la gratitud. Si formas una imagen mental de tu casa, por ejemplo, nunca sabrás cómo será hasta que la descubres para ti. Esas cosas son buenas. Todo lo que necesitas saber es lo que deseas: en este plano, ya no es necesario hacer ejercicios de concentración, ni establecer momentos especiales para la oración, ni entrar en meditación, ni hacer trucos ocultos de ninguna clase. Pasa el tiempo libre en la concentración de tu imagen, pero nada tiene que ver con hacer ejercicios para concentrar tu mente. Tus deseos han de ser suficientemente fuertes para sostener tus pensamientos dirigidos al objetivo: “LA CUMBRE DEL EXITO”. Muchas veces te lo has planteado, más es hora ya de realizarlo. Para escalar una cumbre, lo importante es hacer campamentos hacia la cumbre, donde puedas volver cada vez que te encuentres fatigado.

Los métodos que pondré en juego de ahora en adelante son para las personas cuyo deseo de riqueza es lo bastante fuerte para vencer la pereza mental y la cosa fácil, ya hacerlos trabajar. No se pued ellegar a la cima del Everest sin una preparación previa de concientización, de un deseo fuerte de lograrlo y verse allí, aún antes de emprender el camino a la cumbre. Cuanta más clara y definida tengas tu imagen y más andes sobre ella, recalcando tosos sus encantadores detalles, tu deseo será mayor; y cuanto mayor sea tu deso, más sencillo será sostener tu mente fija sobre la imagen que deseas.

Sin embargo, haya algo más que simplemente ver la imagen con claridad. Si eso es todo lo que haces, sólo serçás un soñador más y tendrás un poder pequeño -o ninguno- para el logro. Detrás de tu imagen clara debe estar el objetivo de realizarlo, sentirlo tuyo, desearlo, recibirlo en una expresión tangible a tus sentimientos, a tu corazón. Y detrás de ese objetivo debe haber una fe invencible, que pase lo que pase siempre tendrás allí tu objetivo y, tarde o temprano, llegará. Debe haber una fe firme de que la cosa ya es tuya, que está al alcance de la mano y sólo tienes que tomar posesión de ella. Y no es autosugestión.

Pues bien, si eres de los afortunados que no se han quedado en el camino, usa tu voluntad. Para comenzar a enriquecerse de forma científica, aplica tu voluntad sólo a lo que esté a tu alcance a corto plazo. No descuides tu objetivo a largo plazo. Debes librarte de aplicar tu voluntad para dominar a otras personas, porque ya no estás en el camino por más que te lo propongas. No puedes obligar a nadie: todos son libres. Emplea entonces tu voluntad para mantenerte pensando y actuando de “cierto modo”. No intentes proyectar tu voluntad, tus pensamientos o tu mente fuera, al espacio inexpugnable que se pierde en el infinito de los “Puntos”. Mantén tu mente en ti. Usa tu mente para formarte una imagen mental de lo que deseas: un solo objeto. Sostiene es visión con fe y un sólo objetivo. Y emplea tu voluntad para mantener tu voluntad trabajando del modo correcto: cuanto más estable y continua sea tu fe y tu objetivo, más efectivamente enviarás impresiones positivas a la sustancia. La imagen de tu deseo, defendida con fe y objetividad será recibida en sustancia y, a medida en que esas impresiones se esparcen, todas las cosas se ponen en movimiento hacia su realización. Toda la fuerza comienza a ser ejercida en esa dirección; todas las cosas comienzan a moverse hacia ti.

¡Un cordialísimo saludo!

Marintaler
CLUB DEL EXITO
Horta, Barcelona

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