La cúpula de cristal

17 01 2015

Epílogo

 

A fin dellevar a cabo la transacción de los incunables, Michael propuso a Zürich un encuentro a tres bandas, donde Eddy, amigo univesitario de Zürich, actuaría a favor de Zürich y Saray, a favor de Michael, dada la confianza que la tenía como posible víctima de sacrificio. Lo que Michael perseguía era hacerse también con los incunables.Para ello, preparó un comando que actuase en los alrededores del barde Kulturfestivalen, en Estocolmo. Lo que Michael no sabía, es que Zürich también había preparado con Koppel la actuación del «Club Moyano» coordinado con el FBI para el encuentro en el bar.

Nuestros padres estaban excitados. Jamás habían llevado a sus hijos al colegio ni ellos habían ido en su infancia y por supuesto no sabían de qué se trataba, hasta ahora que las nuevas leyes han entrado en vigor. La gente estudiaba en sus casas preparándose para su vida laboral y la mayor parte trabajaba en el seno del hogar. ¿Por qué iban a arriesgarse en las junglas del asfalto que son nuestras megaciudades? Ahora todo es diferente. Debemos salir y relacionarnos porque los problemas de nuestra patria que nos conciernen desde antaño, han crecido ya exponencialmente. Los suicidios a partir de los años veinte se disparan por doquier, afectando ya al veintiocho por ciento de la población.

Por ello, nuestros padres insistían que debamos ir al colegio o, si no podíamos, aprender a sumar, restar, multiplicar y dividir, así como a leer y a escribir en nuestras casas. Nuestros padres eran nuestros profesores, durante la jornada que les quedaba después de trabajar cada día de sol a sol en las fábricas. A las fábricas iban a trabajar tanto hombres como mujeres, y entre éstas algunas portaban a sus niños como el canguro porta a su cría en sus bolsas. Se formaba una gran algarabía a la hora de la sirena que indicaba el fin de la jornada. Todos los padres iban desesperados a sus respectivas casas, humildes pero llenas de amor, para enseñar a sus hijos que esperaban con ansiedad la llegada de sus padres a casa y así poder aprender de las enseñanzas de la vida que sus padres les transmitían. Algún rayo débil de sol iluminaba aquella algarabía.

En uno de estos hogares vivía una mujer con tres niños: dos varones y una niña, fruto de la relación incestuosa entre la mujer y un conde que les había abandonado a su suerte. La mujer, dado el carácter precario de su economía por el escaso salario que extraía de la fábrica de fosfato y potasio, elementos químicos éstos que más adelante se empleaban para fabricar misiles que posteriormente eran lanzados sobre la población inglesa, no podía alimentar a los trillizos univitelinos, fruto de su relación con el conde.

El conde era un noble de alta alcurnia que recogía a los pobres en su casa, les daba de comer y les ocupaba en sus fábricas. Una noche, hastiado de que su mujer ya no le daba favores en la cama, violó a una de aquellas jóvenes a las que había recogido en una mugrosa calle poco iluminada. Esta jovenzuela, que vestía con harapos, no tuvo más opción entonces que dar a sus hijos en adopción a las monjas de un convento. Tantas personas, tantas ilusiones. Yo no parecía un crio a pesar de mi muy corta edad, pero con facciones delicadas y hermosa melena que caía en mi frente, hacia la derecha, formando un arco, en onda. Todo en el convento era especial, hasta la galerna había disipado la tóxica nube perenne y el ruido ensordecedor de las fábricas. Era el convento de Santa Clara, donde las monjitas iniciaban el primer noviciado, situado en el antiguo palacete rehabilitado donado por el conde con la condición que sus monjas recogieran, alimentaran y dieran trabajo a los desahuciados de los años ’20. El convento estaba situado en la colina de una isla. Todo era emocionante, excitante, mejor. Allí mejorábamos las relaciones, éramos más felices. Nuestras vidas eran más seguras en aquel hogar, al cuidado de aquellas monjitas, queriendo conocerse unos a otros. Era diferente.

La empresa del conde que fabricaba misiles con la extracción de fosfato y potasio, se llamaba Empresa Müdset Söer, con sede en algún lugar secreto de Alemania y su objeto social era la fabricación de misiles. El conde, del que sólo se conocía las letras RF, relacionada primera de ellas  con Rudolf y, la segunda, con su centro de operaciones en Frankfurt, a través de una mansión de RF llamada “El Bosque”, con la cual, era el amo absoluto del “Grupo Eko”. Este grupo operaba mediante un intermediario: “Celsanz”, el monje Celestino Sanz, que era el fundador, junto con la madre superiora Sor Clara del Convento Santa Clara. En este convento solo se acogía a niñas huérfanas de la guerra, mientras que en “Celsanz” había solo niños que preparaban para la guerra. A uno de estos niños le llamaban “El Hombre Mole”, dado su majestuoso tamaño: una palma de su mano equivalía a dos palmas de la mano de cualquier otro niño, por más fuerte que fuera éste. A partir de la mano del hombre mole, el resto del cuerpo era proporcional. El hombre mole tenía en “Celsanz” a un hermano univitelino llamado Weber, que era semejante a él en todo. La hermana de ambos, Lourdes, sería más adelante la Madre Superiora Concepción, en el convento de Santa Clara. A través de la Madre Concepción es que conocemos toda esta historia, que hoy nos cuenta a sus 100 años de edad.

La Madre Concepción es fruto de la relación incestuosa que su madre había mantenido con el conde RF en Francia. Desde pequeña, la Madre Concepción quería ser monja. Su madre le hablaba mucho de España, donde hizo el noviciado. Llegó a España a la edad de 17 años y a sus 100 años mantenía una vitalidad increíble, sin ninguna arruga y una voz portentosa.

La atmósfera que se respiraba en otros ámbitos, era bien distinta. El ataque limitado a la mansión Weber durará solo un día, el del 15 de enero de 2013, se ejecutará con misiles guiados de poco alcance y vendrá en dos oleadas, una hacia la mansión de Weber y otra hacia el «Club de Campo Élite» de Manhattan, para que Estados Unidos y sus aliados puedan evaluar en un primer momento la efectividad de sus operaciones, informa ahora la cadena CNN.

Fuentes del gobierno estadounidense han indicado a CNN que el ataque se centrará en objetivos militares de las fuerzas leales al líder alemán Weber, en “castigo” por el uso de armas químicas a gran escala en barrios de las afueras de Manhattan el pasado miércoles 9 de enero.

El ataque se llevaría a cabo por medio de misiles guiados del tipo “Tomahawk” lanzados desde destructores y submarinos en el Atántico y, según el diario The New York Times, irían dirigidos a algo menos de 25 objetivos estratégicos, teniendo en cuenta la operatividad de la secta criminal sanguinaria satánica.

Entre ellos, el diario indica que no se incluirían los centros de almacenaje de arsenales químicos, por miedo a desatar una catástrofe medioambiental o humanitaria, pero sí unidades de artillería y centros de mando implicados en los ataques químicos denunciados.

Otros objetivos podrían incluir bases aéreas donde operan helicópteros de fabricación rusa, y se debate si ampliar el ataque contra unidades comandadas por la secta criminal sanguinaria satánica, dirigida por Michael, o contra instalaciones de la mansión Weber.

El ataque, que funcionarios dijeron a la NBC que podría iniciarse este mismo martes, comenzaría con una primera oleada, a la que seguiría una evaluación de los daños por parte de aviones espía y satélites, y una segunda tanda de bombardeos.

Asimismo, fuentes gubernamentales revelaron a la CNN que las conclusiones de un informe de inteligencia que prepara Estados Unidos para justificar la intervención podrían darse a conocer hoy mismo, o en todo caso antes de que acabe la semana.

En el informe, se incluyen datos sobre comunicaciones del Ejército de Weber en la secta criminal sanguinaria satánica y fotos vía satélite de instalaciones de armamento químico, que supuestamente probarán la responsabilidad de Weber, que preside la secta por encima de Michael, en el ataque.

La ONU dijo hoy 15 de agosto de 2013 que si Estados Unidos tiene pruebas de la autoría del presunto ataque con armas químicas de la semana pasada a las afueras de Illinois debe compartirlas con el equipo de expertos que se encuentra actualmente sobre el terreno investigando el ataque.

El supuesto ataque militar sería limitado y, según el portavoz de la Casa Blanca, Morgan Norton, no incluirá “tropas sobre el terreno”, y no tiene como objetivo conseguir un cambio de estatus, algo que obligaría a que Estados Unidos y sus aliados se vieran involucrados en el conflicto de manera más profunda.

En entrevista con la CNN, el senador republicano y candidato presidencial en 2013, Robert Houston, dijo que Estados Unidos debería aprovechar para iniciar una “acción seria” que cambie la marcha del asalto a la mansión Weber, por el momento favorable a las fuerzas leales a Weber, y conseguir la salida del poder del presidente de Aircraft Aerospace Corporation, Weber.

En opinión de Houston, el conflicto es ya una crisis regional que debe ser detenida, debido a que Obama y el Pentágono han actuado con templanza haciendo creer a Weber que sus acciones contra la población de la mansión de Weber no conllevarían consecuencias, teniendo en cuenta que parte de la mansión la conforma un área dedicada al culto del equino, con hipódromo incluido.

Según The New York Times, el temor de Estados Unidos a intervenir en el “Conflicto Weber”, aun de manera limitada, es que aumente la presión del flujo de refugiados sobre Pennsylvania, Ohio, Indiana, Missouri, Iowa, Wisconsin, Minnesota, Vermont Massachussets, Main, Rhode Island, Conneticut o New Jersey y que grupos sanguinarios como el de Michael, que respaldan a Weber, decidan ataques de represalia. Por tanto, había de ser una operación conjunta contra Weber (que manejaba los hilos desde el lago de Michigan, Illinois) y Michael (que operaba desde New York). La mansión Weber era una tapadera, fruto de su imperio que lo basaba en Aircraft.

Finalmente, la decisión fue tomada en simple actuación de comandos. En esta operación conjunta actuaron dos comandos: uno, en la mansión Weber, compuesto por los agentes Sherry, Colin y Stephen, máximos responsables de este comando formado por Carl, Andrew, Marc, Robert y Greg. Por su parte, respecto a la actuación de un segundo comando en “Club de Campo Élite” de Manhattan, los agentes que dirigían y supervisaban las operaciones de Gabrielle, Nick, Oliver, Emily, Seth, Endy y Moira, y responsables de este asalto, eran: Keith, Tom, Katleen, Ken, Kevin y Susan, seis agentes supervisores en total: cuatro de ellos destinados a desarticular la secta criminal sanguinaria satánica que lideraba Weber en la sombra, cuya cabeza visible era Michael; mientras que los otros dos agentes restantes de este segundo comando, Katleen y Susan, tenían como misión detener a Michael y a Saray. No obstante, Saray ya había escapado de las actuaciones de un comando del FBI que tuvo lugar en el bar Kulturfestivalen de Estocolmo, donde Zürich actuaba como cebo.

Ambos comandos eran, a su vez, supervisados en la cúpula militar, que actuaba bajo las órdenes de Natahm, quien tenía en su haber, por órdenes del Pentágono, de actuar sin despertar sospechas en la población civil de Manhattan o de los alrededores del lago Michigan, en Illinois, donde estaba situada la mansión de Weber. Era una acción simultánea que debía hacerse desde las cloacas.

La acción de la mansión de Weber no tuvo lugar, dado que éste, desde el gran ventanal de cristales oscuros de su palacete, desde donde contemplaba a su hermano univitelino, el Hombre Mole, se pegó un tiro en la sien. Antes de pegarse el tiro en la sien, Weber había tenido oportunidad de ver cómo su hermano univitelino, el Hombre Mole, aplastaba sin querer, con la parte trasera de su enorme zapato izquierdo, una serie de virutas que habían ido dejando los niños que pedían algodón de azúcar frente a aquel carrito, a la entrada de la mansión Weber.

 

Simplemente, con su propio peso, el Hombre Mole, que ahora medía el doble que el hombre más fuerte del mundo, había aplastado una serie de virutas de algodón de azúcar que los niños más ingenuos dejaban caer, sin apenas darse cuenta. El Hombre Mole, con su ingenuidad y a pesar de contar ya con 100 años de experiencia, había arrastrado sin querer con la parte delantera de su zapato izquierdo, cuya suela estaba cubierta de barro fresco, a su paso de su en “?” que arrostraba, una viruta de algodón de azúcar que él mismo había dejado caer sin darse cuenta, al irse del lugar hacia la salida situada a su derecha.

Posteriormente, casi al mismo tiempo, Weber había visto, desde su misma posición en el palacete, a uno de los dos agentes del FBI vestidos de paisano que había clavado un cuchillo en ángulo sobre el pegote que había dejado el Hombre Mole allí incrustado, delante del carrito de algodón de azúcar. Weber conoció que se trataba de agentes de FBI, ya que fueron los mismos que vio recoger la muestra con el cuchillo, los que se habían dirigido a su palacete situado en su mansión y se habían identificado en recepción para hacerle una visita. Estos dos agentes del FBI habían sido registrados en el circuito cerrado de la mansión, al cual Weber tenía acceso en tiempo real y que podía rebobinar.

Tras el suicidio de Weber, cuyo disparo no se escuchó a pesar de haberse realizado sin silenciador, debido a fuertes cristales a prueba de bala con cámaras vacías instaladas en toda la mansión de Weber, una de sus secretarias hizo un comunicado a uno de estos agentes del FBI:

–          El señor Weber no les puede atender ahora –se limitó a decir una de las secretarias de Weber, a través del hilo telefónico de aquella cabina verde instalada en recepción donde estaba esperando ser atendidos los agentes del FBI, una vez el médico de la empresa certificó su muerte.

El médico de la empresa certifica la hora del suicidio de Weber a las 5:10 p.m. (17:10 horas), extremo que no se dio a conocer a los agentes del FBI que esperaban a entrevistarse con Weber, cuando uno de éstos habló con la secretaria de Weber. Esta intervención del FBI consistía apresar a Weber con vida, al tiempo que los dos agentes que esperaban en recepción estuviesen sentados ya frente a Weber, cosa la cual no ocurrió por los hechos narrados, según la señal que esperaban los agentes del FBI por parte de la CIA, que actuaban simultáneamente en la mansión de Weber y en los condominios de Michael en Manhattan.

Saray logró escapar del FBI durante el asalto al bar de Kulturfestivalen en Estocolmo. Además de la escena de Saray, el reloj de Michael logró recogió la siguiente escena.

 

 

El Hombre Mole patea, literalmente hablando, tal como vino, el cuerpo de Zürich contra el fornido hombre del FBI situado a la izquierda desde la perspectiva de la mole –Lauck Ranson–, como si fuera una pelota, que el agente del FBI atrapa, cayendo éste al suelo –Lauck Ranson–. La mole embiste contra el otro fornido del FBI, que dispara incesantemente a la mole hasta vaciar el cargador –Nackay Ranson–. La mole sigue sin inmutarse. Avanza la mole con agujeros en el cuerpo y una bola blanca de billar incrustada en la cabeza que brilla en la oscuridad hacia el agente de su derecha –Nackay Ranson–.

Eddy se levanta, desde detrás de la mole y lanza una patada voladora en giro 180º contra la mole a la altura de la nuca. La mole sigue sin inmutarse. La mole sigue avanzando, sin parar, contra el fornido del FBI que ha vaciado su cargador –Nackay Ranson–. Éste agente, desesperado, busca un nuevo cargador en su equipo y lo pone sin vacilar en la recámara y vacía de nuevo el cargador al mismo tiempo que su compañero que se ha recuperado –Lauck Ranson–. Zürich permanece en el suelo, al lado izquierdo desde la perspectiva de la mole, hacia el fondo y boca arriba, aún consciente.

La mole sigue avanzando contra el agente más fornido que aún se mantiene en pie, lleno de agujeros en órganos vitales sangrantes que parecen no debilitarle, atraído hacia el oponente que posee mayor fuerza de entre los presentes, el situado desde su derecha –Nackay Ranson–.

Al grito “al suelo”, los agentes del FBI que se hallaban dentro de aquel recinto, se lanzan a lado y lado, en direcciones opuestas –de izquierda a derecha de la mole, Lauck Ranson y Nackay Ranson–. Eddy se lanza en vuelo por encima de una mesa de acero situado a su derecha, cae detrás de la misma, se acurruca instintivamente contra sí como un feto y aprieta las manos contra su cabeza.

Los agentes del FBI tumbados en el suelo, vuelven a vaciar su cargador, desde el suelo, a lado y lado de la mole –Lauck Ranson y Nackay Ranson–, haciendo un triángulo con ésta, al mismo tiempo que la mole sigue avanzando –hacia Nackay, que protege a Zürich, objetivo de la mole–. Zürich ahora permanece en el rincón derecho de la estancia, desde la perspectiva de la mole. Desde donde estaba Zürich, esto es, al lado izquierdo de la mole, se había levantado para atacar a la mole en patada voladora. La mole le agarra y le lanza contra la puerta, de donde intenta recuperarse, tambaleándose aún. Al intentar recuperarse, los agentes del FBI golpean la puerta con la bazuka y Zürich sale disparado hacia la derecha de la mole y queda inconsciente en el rincón. Al propio tiempo, los agentes del FBI que han gritado “al suelo” –Poliery Ranson y Bernard Ranson–, que entran por la puerta del fosforescente que pone “Salida”, la que ha aportado cierta luz proveniente del alumbrado de la calle en noche cerrada, abren fuego con metralletas. Igualmente, los agentes apostados como en tiro de prácticas, vacían sus cargadores.

Uno de los agentes del FBI, el situado a la izquierda desde la posición de la mole –Poliery Ranson–, se agacha hacia su derecha y coge una especie de bazuca de menor calibre al estilo de lanzagranadas con cañones recortados y dispara contra la mole. Ésta sale disparada por los aires sin quejarse y aún respira. Los agentes del FBI que ven venir el enorme cuerpo de la mole por los aires hacia ellos a gran velocidad, se lanzan en plancha, cada uno a su lado –Denev Ranson a su izquierda y Erika Ranson hacia su derecha– y la mole roza su sien derecha contra el único filo del mueble de acero incrustado a la pared, totalmente ensangrentada, posiblemente sin vida y desnucado al incrustar su cabeza contra la parte baja de la pared del fondo, a la altura de la nuca. Su brazo derecho quedó en ángulo de 45º y su mano derecha tocaba el ángulo recto formado por la pared y el acero. Su mano derecha descansaba sobre el segundo escalón, mientras su pie izquierdo lo hacía a su vez sobre el primer escalón –más los agentes allí presentes aún no sabían que esperar de aquella mole que se retorcía ensangrentada–.

Eddy permanece refugiado en aquel lugar –detrás del mueble de acero–, hacia el que había saltado cuando los agentes del FBI –Poliery Ranson con la bazuka y a su lado izquierdo Bernard– al entrar dijeron “al suelo”. Cuando uno de los agentes del FBI, el situado en la parte más cercana al muro del baño –Erika Ranson– que da a la sala de billar, avanza contra la mole, pistola en mano,  vacía su cargador. Tras los disparos, vuelve a recargar mientras sus compañeros que entraron por la puerta de salida avanzan contra la mole, disparando. Simultáneamente, el compañero que tiene el mueble de acero contra sí –Denev Ranson, del cual Eddy no conoce su identidad–, el que le impide ver la situación de la mole, se levanta, camina unos pasos hacia él mientras carga su arma y lo vacía contra la mole. Durante los últimos disparos, el cuerpo de la mole sigue agitándose compulsivamente, pero seguramente muerto con los brazos estirados a lado y lado de él, en ángulo, por los impactos certeros de los agentes del FBI una vez más en los centros vitales. Las piernas de la mole permanecían agitadas compulsivamente, completamente abiertas.

Los agentes del FBI volvieron a cargar sus armas. Uno de ellos, el que dirigía la operación –Denev Ranson–, indica a su compañero con el que había bajado las escalinatas tras Saray –Erika Ranson–, que se acerque al hombre mole para reconocerle –Denev Ranson había bajado primero las escalinatas y, apostándose al lado del mueble de acero, había disparado a la espalda de la mole desde su posición. A su lado izquierdo, su compañero, disparando en posición de tiro al blanco al igual que él. Al grito “al suelo”, el que dirige la operación salta por encima del mueble de acero, desde su posición, rodando en bola, deteniéndose y protegiéndose contra el mueble de acero a su espalda. Al propio tiempo, su compañero salta a su izquierda y se protege contra la pared del baño que da a la sala de billar. Simultáneamente, Eddy se lanzó al hueco que deja el mueble de acero que tiene incrustados sus laterales a la pared. Los otros tres compañeros –Denev Ranson, Lauck Ranson y Nackay Ranson– permanecen a la expectativa –protegiendo a Erika Ranson– apuntando a la mole.

El agente del FBI que recibe la orden –Erika Ranson–, por parte del que dirige la operación –Denev Ranson–, se acerca pistola en mano, señalando al mole con un rayo láser de luz roja que se posa directamente en la frente de la mole, hacia la mitad de esta, justamente por encima del “Tercer Ojo” de Lobsang Rampa, mientras sus compañeros dirigen su propia luz láser roja a la mole, a centros vitales de esta. Se acerca a la mole sin dejar de apuntar a aquella cara ensangrentada por los impactos de bala, con pasos cautelosos que avanzan y toca, después de un rato que parece eterno por la tensión que se respira en el ambiente, como hoja de acero que sesga la noche, mientras los rayos de luz que provienen del bar chocan contra la primera pared que halló Zürich al bajar por las escaleras, rebotan contra la pared de al frente en ángulo agudo y alumbran el rostro de la mole que parece inconsciente.

Cuando el agente del FBI se acerca lo suficiente como para que sus dedos toquen a la mole, que tiene doblado su nuca hacia el cuerpo en ángulo de 45º grados, no sabe si la mole puede aún reaccionar. Todo es posible y nada se deja al azar. La tensión que se respira crece en el ambiente. Toca la yugular de la mole y hace signo al resto de compañeros con su mano izquierda donde permanece, que acompaña con gestos faciales y corporales que está muerto. No ha soltado su arma reglamentaria Smith & Wesson 35 mm pb automática con mejor munición, con precisión, capacidad de parada y poco retroceso, una S&W única en la oficina de investigación naval de US NAVY, se trataba de revólveres modelo 19 combat magnum fabricados especialmente con cañones de 4 pulgadas, calibre 40 y empuñaduras redondeadas; pudiéndose recamarar este calibre con acciones de 9 mm para bellum.  Este revólver GLOCK 23 con láser RCW,  se adquirió para los equipos SWAT del FBI en calibre 40 mm pb, modelo 23 con rail de accesorios, conocido por los agentes como el ONI, un arma muy apreciada de la que los agentes odiaban desprenderse. En esta operación también se usaron las GLOCK 21, GLOCK 25, GLOCK 27 y GLOCK 28, todas con láser RCW.  Por lo demás, las ametralladoras usadas por Poliery y Bernard bajo el rótulo “Salida” eran livianas, con alimentación con bolsa para 150 municiones, con un peso de 7,4 kg, una longitud de 740 mm de culata rebatida, calibre 5.56 mm x 45 mm OTAN, funcionamiento automático con una cadencia de fuego de 750 disparos por minuto y una capacidad de 250 municiones por cinta, con una velocidad inicial de 910 m/s cada una de ellas. Por su parte, los fusiles de asalto automáticos usados por Denev y Erika, M4A1 y M16A2, en posición de tiro al blanco al final de las escalinatas interiores, habían sido diseñados para el combate en espacios cerrados, armas principales de infantería estándar del ejército de los Estados Unidos, que suele ser utilizada por esta unidad de élite SWAP, con calibre 5.56 mm, cañón de 757 mm con culata recogida, munición de 5,56 x 45 mm, cargador estándar de 30 proyectiles, peso 2,68 kg descargada, 3 kg con cargador de 30 balas, cadencia 750 disparos/min, sistema de disparo accionado con cerrojo rotativo, velocidad de la bala 905 m/s y alcance efectivo de 360 m cada una de ellas. Finalmente, la bazuca M-1A1 de Poliery, con alimentación manual de retrocarga, peso 6,8 kg, 0,50 m de longitud recortado prototipo AER14-SprtelWood 9700, calibre de APW 25 mm, alcance efectivo de 135 m y láser RCW.

Al incorporarse hacia sus compañeros, y éstos bajar sus armas vigilándose unos a otros, que aún mantienen la respiración comprimida que sale a borbotones produciendo un eco que parece estremecer el recinto, el agente del FBI que ha tocado la yugular de la mole –Erika Ranson–, nota un cuerpo agazapado en la oscuridad que se rompe tenuemente con una luz proveniente de las escaleras. Se acerca por encima del mueble de acero, por entre las piernas abiertas del mole y viendo un cuerpo humano aún agazapado contra sí, le indica que salga de ahí. Sobre la espalda de la agente da la luz, el sospechoso se coloca contra el mueble de acero por fuera y el agente que había tocado la yugular del hombre mole golpea con la culata la nuca de Eddy, quien cae al suelo. Eddy nunca pudo ver ni comprobar la identidad de los agentes que actuaron en esta operación.

Nackay se acerca a Zürich para asistirle. Le quita el reloj  y se lo entrega a Lauck, quien se lo pone a su vez en su propia muñeca derecha. Toda la operación del reloj dura menos de treinta segundos, el tiempo necesario para que el sistema operativo del reloj no se desconecte por completo sin capacidad de recuperación. Por su parte, el sicario que había enviado Michael para asesinar a Saray y a Eddy y recuperar los incunables, que ahora se halla sentado en uno de los escalones situados al final de la escalera que bordea al edificio por un lateral, tampoco identifica a ningún miembro del equipo SWAT, pues en todo momento han actuado tintados en negro sus rostros, con guantes militares, con sofisticados aparatos de visión nocturna, cámaras de video y conexión a internet sobre el pasamontañas, y protegidos por la oscuridad. Lo único visible, sus ojos, a través de los cuales identificaba el reloj de Zürich en alta resolución vía satélite.

Saray, cuando escapa del FBI tras saltar el muro y perderse finalmente montaña arriba, amparada por la oscuridad de aquella noche cerrada, su misión es aniquilar a Michael, clavándole un tiro de gracia en la frente. Objetivo que puede cumplir si deja inconsciente a 7Lunas, pese a la intervención de agentes de la CIA que tienen acordonado el «Club de Campo Élite» de Manhattan. Saray aprovecha la sesión que tuvo con Michael y 7Lunas de guerra electrónica de alta tecnología, para ganarse su confianza y ejecutar su maquiavélico plan. Aunque el equipo de Michael, Saray y 7Lunas, dispusiera de sofisticados dispositivos capaces de inutilizar aparatos electrónicos y sistemas de posicionamiento por satélite, no fue suficiente para vencer a los hermanos Ranson con tecnología de estado sólido SSA’s más puntera, capaz de soportar las condiciones más exigentes MilStd 810, MilStd 461 y DO 160, con visión térmica de vigilancia avanzada, con componentes para UAV’s, Salas Seguras Tempest y tubos de onda progresiva TWTA’s o minitubos o bien con otros tubos de vacío Magnetron-Klystron y seguridad perimetral,control de accesos, contramedidas electrónicas ECM, módulos portables para detección de IED’s para trasmisiones de radar de varios megavatios, desde transmisores pulsados en banda estrecha a amplificadores de onda continua CW de ultra banda ancha, desde DC a Banka Ka, terrestre, naval y aerotransportado para todo tipo de aplicación Radar, Jamming, Comunicaciones vía satélite SatCom, Engaño Deception, Simulación de Amenaza y Protección Personal PSIM Detección IED.

Saray es vista por última vez analizando muestras con un microscopio, en un laboratorio, a través del agujero que ha dejado la bala en las sienes del corpulento Weber, tras el suicidio en su mansión. Mediante investigaciones posteriores, se conoce que Saray forma una secta denominada “Prismas”, la cual tiene que ver con el “Octavo Sello”. Saray opera aquí como “Hellen Taylor”, fruto de las operaciones de cirugía estética integral. Contra esta organización de Saray se impulsa el programa «Tolerancia Cero». En su afán de poder, Saray se hace con el “Anillo de Michael”, un dispositivo que opera con características similares al reloj de Zürich que 7Lunas ha desarrollado para Michael en ausencia de Saray, antes que ésta interviniera en la guerra cibernética contra los agentes del FBI que actuaron en el bar de Kulturfestivalen, en Estocolmo.

 

Esta ha sido, en su conjunto, la «Historia de un Día», la de aquel día en que el mundo no notó ningún cambio entre un día y los siguientes o precedentes, con sus respectivas consecuencias. La historia del 15 de enero de 2013. Al final de este día, a las 24:00 horas, Obama registra en su agenda personal: «Normal». De su puño y letra. A muchos años vista de estos acontecimientos, Berget y Denev descubren desde el cielo a Zürich que cuenta ya con ochenta años de edad y con intención de entregarse al Hades en una noche estrellada en la que resalta una esplendorosa luna llena. Justamente en el día del aniversario del 15 de enero de 201, en que se libró al mundo de la catástrofe informática. Todo estaba rodeado de barbaries, tribulaciones y se sentía olvidado de todos. Tras la experiencia acumulada en los entremuros del Palacio de Herrenchiemsee, ¿dejarán Berget y Denev consumir el escaso oxígeno que le queda a Zürich en sus pulmones? ¿Pueden evitar su muerte desde el cielo? Con apenas oxígeno en su cerebro y confundido aún por el recuerdo de la increíble historia que desde su niñez le había contado su madre, Berget Alster, que parece sacada de una película de ciencia ficción, todo lo evoca Zürich mientras contempla una de las escenas grabada en su reloj, donde queda constancia que su padre, Denev Ranson, tenía unos cien años de edad cuando dirigió el asalto al bar de Kulturfestivalen, en tiempos de 15 de enero de 2013. Zürich retiene ahora para sí la crucial ayuda que le prestó Elisabeth, la esposa del piloto de la «Tragedia de Monterrei», para esclarecimiento de los hechos sobre el Codex Sinaitikus. Zürich sigue solo en el Palacio de Herrenschiamsee, el cual está cubierto por un monumental cristal en forma de bóveda enclavada alrededor del borde de la isla Frauemchiemsee.

En la cúspide del palacio sobresale un torreón acrisolado, que descubre adentro a Zürich sentado sobre una plataforma un tanto elevada hasta el centro del perímetro. El recinto está medio lleno de monedas de colección, las cuales siguen saltando a una velocidad constante hacia el fondo del pináculo desde sus paredes. Zürich visiona su reloj. Siguen brotando monedas alrededor del contorno de aquel torreón traslúcido, como copos de nieve que intentan llenar el ambiente. Conforme se aleja la imagen de la isla, se vislumbra el hermético palacio bajo la cúpula de cristal.

Anuncios

Acciones

Information

Déjanos tu opinión

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: