Como solventar cualquier crisis

12 10 2015

EL PODER DE LA CONVICCIÓN

EL CAMINO A LA EXCELENCIA

Dentro del crecimiento y el bienestar emocional puede solventarse cualquier crisis que produce una situación de estrés y causa angustia. El problema de las crisis no está en la situación de la propia crisis, sino en el interés emocional que ponemos en cada una de las crisis que acompañan nuestras vidas.

La forma de afrontar cualquier crisis, pues, depende de tu actitud ante ella. El primer paso para resolver una crisis es etiquetarla. Una vez etiquetada en nuestro cerebro, podemos actuar para afrontarla y resolverla en la medida de lo posible. Ya es un comienzo.

ETIQUETAR EMOCIONES

El etiquetado emocional consiste en Ser capaces de unir aquellas emociones que experimentamos con una palabra precisa que las identifique. Por ejemplo, estoy triste. Triste aquí representa un estado emocional etiquetado. Con lo cual, una vez identificada o etiquetada la emoción de tristeza, puedo comenzar a trabajar en ella. De otro modo, no. De otro modo, estaré inmerso en u laberinto de emociones sin salida.

Dicho de otra forma: Quién eres tú determina cómo tu piensas. Y cómo tu piensas determina cómo tú tomas decisiones. Y las decisiones que tú tomas cada día, te lleva por el camino del éxito o por el camino de la crisis. Por tanto, enfocarse en el Ser determina un 50% del camino al éxito que, si lo sigues, es posible que puedas ir incrementando este camino hasta que sea, al menos, potencialmente un camino a la excelencia. El resto, sólo cabe desarrollarlo para un mejor desempeño de tus actividades diarias.

Enfocarse en el Ser

Enfocarse en el Ser es mucho más importante que enfocarse en el Hacer, porque tu Ser maneja tu Hacer. No puedes Hacer sino no Eres. En otros términos, nada puedes Hacer si no tienes Vida. Y con vida, hay esperanza para hacer cosas en la vida. Así que, primero es Ser, luego Hacer y finalmente Tener. Porque al Hacer, Tienes todo aquello que has Hecho.

Educación no es formación

Lo que las grandes Universidades del mundo le están diciendo a las grandes corporaciones del mundo es: “toma carácter”. ¿Por qué? Porque las habilidades se enseñan, pero nada son si no se practican. En la práctica de las habilidades se forja el carácter.

El carácter normalmente se forja en el seno del hogar. Con lo cual, las empresas pueden enseñar habilidades, pero no puede forjar carácter. De ahí, la dicotomía existente entre dos discursos paralelos en toda organización. Por un lado, el ambiente laboral. De otro, el ambiente social dentro de la misma empresa, en la cual, en los descansos no se habla de trabajo normalmente, sino más bien de cómo te va la vida y asuntos que, dado el caso y el nivel de confianza que hayas ido adquiriendo con tus compañeros de trabajo, conlleva una serie de actividades emocionales que pueden, incluso, troncar una carrera profesional exitosa en la empresa.

Quiere decirse, que las grandes Universidades del mundo no forjan el carácter. El carácter lo forja la vida. Hoy en día, en cualquier empresa del mundo, sea exitosa o no, tiene tres principios o pilares básicos: visión (situación futura que desea alcanzar la organización, hacia una situación realmente alcanzable con el tiempo y hay que luchar para conseguirla), misión (razón de ser de la empresa, su esencia misma, el motivo de para qué existe en el mundo) y meta (valores que construyen las bases del día a día en el trabajo perfilados a un bien común). A los que sería conveniente que en las Universidades enseñaran un cuarto pilar: el carácter. Los valores no son la ventaja competitiva de una empresa.

El carácter de una empresa se forja en su andar

¿Podemos decir que en los valores está el carácter de una empresa? En principio, los valores son entre cinco y siete factores de la cultura empresarial que consideramos irrompibles. Los valores los cumplen todos los miembros de la organización en todos sus ámbitos. De ahí que los valores corporativos son el reflejo de la imagen de la empresa. Son su idiosincracia, su forma de Ser. Pero no forma el carácter, propiamente dicho.

Ahora bien, ¿cómo enlazar valores y carácter de una empresa? Lo anterior nos aproxima bastante. Sólo hay que dar el siguiente paso en el mismo sentido. El siguiente paso en el mismo sentido, es considerar los valores con un doble carácter: por un lado, el carácter comunicador (interna y externa); de otro, el carácter estratégico (estrategia empresarial: planes estratégicos y fijar objetivos).

¿Qué es el carácter?

El carácter es el conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia o la manera de pesar o actuar de una persona o de una colectividad, y por los que se distingue de los demás. De ahí que los valores no son las ventajas competitivas de una empresa. Lo que nos distingue de los demás es el carácter de la empresa o carácter empresarial, y no meramente sus valores. Los valores de una empresa normalmente son de carácter interno, mientras que el carácter de una empresa es lo que la distingue de los demás. Cada uno es como es, pero eso no indica que todos sepan cómo seamos internamente. Incluso, es bastante difícil que nosotros mismos sepamos cómo somos en su integridad. Porque si algo tiene en profundidad el ser humano, es que cada vez descubrimos la quinta esencia de algo. Si no, preguntad por el progreso humano donde se desarrolla el carácter de la Humanidad.

¿Y cómo se desarrolla ése carácter de la Humanidad? A través de los forjadores del mundo que una vez tuvieron un sueño que hicieron realidad (convicción). Léase la bombilla de Thomas Alva Edison, el avión de Clement Ader en 1890 que voló 50 metros, la radio de Guillermo Marconi, la televisión de John Logie Baird del 26 de enero de 1926, el teléfono de Alexander Graham Bell, el coche de Nicholas-Joseph Cugnot; y tantos otros inventores que hacen que nuestras vidas tengan otro carácter. Pero ese carácter se forjó en cada uno de estos inventores que, con su determinación, lograron implementar en el mundo el carácter que llevaban dentro de sí mismos.

Entonces hablamos de que el carácter es la naturaleza propia de cada cosa que la distingue de los demás. Podemos distinguir, pues entre carácter, personalidad (resultado de la resolución de lo consciente y lo inconsciente de las personas, además de la crisis de su desarrollo) y temperamento que da lugar al comportamiento.

CRISIS COMO OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO

  1. Hay que romper moldes para crecer. Quiere decirse que la personalidad es el patrón de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento que persiste a lo largo del tiempo y de las situaciones, con dos características importantes que le distinguen: por un lado, la personalidad se refiere a aquellos aspectos que distingue a un individuo de cualquier otro, y en este sentido la personalidad es característica de una persona; de otro lado, la personalidad persiste a través del tiempo y de las situaciones.

En otros términos, la personalidad está formada por una serie de características que utilizamos para describirnos y que se encuentran integradas mediante lo que llamamos el “yo” o “sí mismo”, formando una unidad coherente. Por tanto, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos a la realidad. El mapa no es el territorio. La personalidad es algo único de cada individuo. Es lo que nos caracteriza como entes independientes y diferentes de los demás.

En este sentido, la personalidad es el patrón de sentimientos y conducta que presenta una persona y que persiste a lo largo de toda su vida, a través de diferentes situaciones, sean éstas o no situaciones de crisis. La personalidad perdura más allá de la crisis. Puede decirse que la personalidad es el caballo que trasciende cualquier obstáculo vital y está íntimamente ligada al alma.

La personalidad, finalmente, nos acerca al comportamiento pero no es el comportamiento. El temperamento es uno de los factores constitutivos de la personalidad, junto con otros factores como la inteligencia, el carácter moral e incluso la constitución física.

2. El carácter, de otra parte, es el conjunto de peculiaridades psíquicas estables de la persona. Con lo cual, depende de la actividad del individuo, de sus condiciones de vida y de cómo resuelve sus crisis o problemas (habilidad). Es decir, el carácter se manifiesta en la forma de obrar.

Así, por ejemplo, conociendo el carácter de una persona, es posible prever de qué forma va a obrar en un determinado sentido (no olvidemos que las neuronas se comportan en árbol de decisiones). Si lo podemos prever, como prever una crisis etiquetándola emocionalmente, podemos, por ende, orientar la conducta formando en el individuo cualidades valiosas para la sociedad.

El carácter se forja por impresiones o impactos cerebrales. Las impresiones o impactos cerebrales nos vienen a partir de todo lo que es nuevo y la determinación que tomamos respecto a cada impresión en nuestras vidas. Así, las primeras impresiones es cuando nos dan el pecho, vamos por primera vez al cole, la primera novia, la Universidad, el primer trabajo. Y depende donde impacte esa impresión, eres de una manera u otra. Si normalmente impactan en el hemisferio derecho de tu cerebro, se desarrollan en ti un serie de habilidades distintas que si el impacto se produce normalmente en el hemisferio izquierdo de tu cerebro. Quiere decirse que los impactos se producen en ambos hemisferios cerebrales, pero cada individuo tiene más dominio (habilidad) sobre determinadas cosas en la vida que otras. Háblese de funciones de los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho.

FUNCIONES DE LOS HEMISFERIOS CEREBRALES IAQUIERDO Y DERECHO

A. El hemisferio izquierdo del cerebro se encarga de las funciones del habla, escritura, numeración, matemáticas y lógica; mientras que el hemisferio derecho se encarga de los sentimientos, emociones, creatividad y habilidades de arte y música.

B. Con lo cual, no todo es matemático y emocional al mismo tiempo. Alguna habilidad prevalece sobre las demás. Un genio es posible que desarrolle todas las habilidades de ambos hemisferios cerebrales, pero también es posible que no las desarrolle “todas” al cien por cien y al mismo tiempo. En función, pues, del árbol de decisiones “SI” o “NO” que tomes en tu vida respecto a las habilidades que desees desarrollar para ti, eres de una forma u otra, tienes un carácter u otro. O, lo que es lo mismo, en función donde desees que impacte tu vida, adquieres una serie de habilidades que predominan sobre otras y que te hacen diferenciar de los demás por tus habilidades y conocimiento. “El hombre vale por lo que sabe, no por lo que es”, dice un dicho popular. Intentemos profundizar en la materia para comprensión de la misma.

Hemisferio izquierdo

El hemisferio izquierdo es la parte motriz capaz de reconocer grupos de letras formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que se refiere al habla, la escritura, la numeración, las matemáticas y la lógica, como a las facultades necesarias para transformar un conjunto de informaciones en palabras, gestos y pensamientos. John Hughlings Jackson, neurólogo británico, ya en 1878 describió el hemisferio izquierdo como el centro de la facultad de expresión. Dependiendo de su severidad, una embolia que afecte a esta estructura puede producir pérdidas funcionales, pérdida funcional del habla y afectar destrezas motoras en el lado derecho del cuerpo. Según la teoría psicolingüística, el proceso de construcción de una frase está regido por un cierto número de ideas relacionadas entre sí, pero el mecanismo que permite a la mente agrupar palabras para formar frases gramaticales no está totalmente descifrado. El hemisferio almacena conceptos que luego traduce a palabras (amor, amour, amore, love, liebe) más bien que una memoria textual. Es decir, el cerebro comprende las ideas , los conceptos y los almacena en un lenguaje no verbal, que luego traduce a un lenguaje o idioma aprendido por el individuo mediante la cultura. Los tests de inteligencia que investigan el vocabulario, la comprensión verbal, la memoria y el cálculo aritmético mental, detectan el origen de la actividad en el hemisferio izquierdo. El hemisferio izquierdo se especializa en el lenguaje articulado, control motor del aparato fono articulador, manejo de información lógica, pensamiento proporcional, procesamiento de información en series de uno en uno, manejo de información matemática, memoria verbal, aspectos lógicos gramaticales del lenguaje, organización de la sintaxis, discriminación fonética, atención focalizada, control del tiempo, planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a largo plazo. Los test de inteligencia miden sobre todo la actividad de este hemisferio. Muchas de las actividades atribuidas al consciente le son propias. Gobierna principalmente la parte derecha del cuerpo. Procesa la información usando el análisis, que es el método de resolver un problema descomponiéndolo en piezas y examinando estas una por una.

Hemisferio derecho

El hemisferio derecho gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su forma de elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. No utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que utiliza el hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades especiales; como visuales y sonoras no del lenguaje como las artísticas y musicales. Concibe las situaciones y las estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de información (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo. El método de elaboración utilizado por el hemisferio derecho se ajusta al tipo de respuesta inmediata que se requiere en los procesos visuales y de orientación espacial. El lóbulo frontal derecho y el lóbulo temporal derecho parecen los encargados de ejercer las actividades especializadas no verbales del hemisferio derecho. Esto se corresponde, en muchos aspectos, con las funciones de control del habla que ejercen el lóbulo frontal y el lóbulo temporal del hemisferio izquierdo. Los otros dos lóbulos del hemisferio derecho, el parietal y el lóbulo occipital, tienen al parecer menos funciones. Sin embargo, como resultado del estudio de pacientes con el cerebro dividido (seccionado), o con pacientes que padecen lesiones en el hemisferio izquierdo, se ha detectado un pequeño grado de comprensión verbal en el lóbulo parietal derecho, que tiene la capacidad de comprender una selección de nombres y verbos simples. Y recíprocamente, el lóbulo parietal izquierdo parece que tiene ciertas funciones espaciales limitadas. Por lo tanto, aunque el hemisferio derecho está, sin duda, especializado, en las funciones no verbales, concretamente en las viso-espaciales, no resulta fácil discernir las diferencias entre los dos hemisferios. El hemisferio derecho está considerado de cualquier modo, como el receptor e identificador de la orientación espacial, el responsable de nuestra percepción del mundo en términos de color, forma y lugar. John Huglings Jackson informó que un paciente con un tumor en el lado derecho del cerebro no reconocía objetos, lugares ni personas. Utilizando sus facultades somos capaces de situarnos y orientarnos; podemos saber por qué calle estamos caminando mirando simplemente la arquitectura de los edificios que hay a uno y otro lado de ella, esto es la forma y aspecto de las fachadas, de los tejados y de las puertas de entrada. Si vamos caminando por la calle y reconocemos un rostro, la identificación de dicho rostro también corre a cargo de la memoria visual del hemisferio derecho. El nombre que corresponde a la persona que posee dicho rostro conocido lo proporciona, en cambio el hemisferio izquierdo.

Muchas de las actividades atribuidas al inconsciente le son propias. Procesa la información mayoritariamente usando el método de síntesis, componiendo o formando la información a partir de sus elementos, a un conjunto. Controla, además, el lado izquierdo del cuerpo humano. En este caso, una embolia puede producir pérdida funcional o afectar las destrezas motoras del lado izquierdo del cuerpo. También puede causar alteración de la atención normal a la parte izquierda del cuerpo y sus alrededores aun con el otro.

3. El temperamento es una peculiaridad de intensidad individual de los aspectos psíquicos y de la estructura dominante (no hay dominante si no hay dominado) de humor y motivación.

El temperamento es la peculiaridad e intensidad individual de los afectos psíquicos y de la estructura dominante de humor y motivación. El término proviene del latín temperamentum: ‘medida’. Es la manera natural con que un ser humano interactúa con el entorno. Puede ser hereditario y no influyen factores externos (sólo si esos estímulos fuesen demasiado fuertes y constantes); es la capa instintivo-afectiva de la personalidad, sobre la cual la inteligencia y la voluntad modelarán el carácter (en el cual sí influye el ambiente); ocupa también la habilidad para adaptarse, el estado de ánimo, la intensidad, el nivel de actividad, la accesibilidad, y la regularidad; el temperamento es la naturaleza general de la personalidad de un individuo, basada las características del tipo de sistema nervioso.

El temperamento está relacionado con la influencia endocrina (que se debe a los genes, y que se manifiesta en determinados rasgos físicos y psicológicos). El temperamento y el carácter definen la personalidad del ser humano; y la diferente combinación e intensidad que éstos se manifiesten en sus diferentes áreas, nos hacen únicos y humanos. Los temperamentos o el temperamento es el rasgo descriptivo del estilo de actuar que nos distingue de los demás como únicos e irreemplazables, de modo que podamos armonizar con ellos.

El estudio de los temperamentos ocupaba un papel importante en la psicología anterior al siglo XX. Actualmente, tiene su gran valor cotidiano y de utilidad para las personas en búsqueda de mayor sentido a su vida mediante su expresión temperamental y de sus virtudes.

4. La personalidad es el conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de los demás. Es decir, es la circunstancia de Ser de cada persona.

Así, podemos decir que La personalidad es un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto dinámico de características psíquicas de una persona, a la organización interior que determina que los individuos actúen de manera diferente ante una determinada circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad a lo largo de su vida de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad.

La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características o patrón (UCCELLI) de sentimientos, emociones y pensamientos ligados al comportamiento, es decir, los pensamientos, sentimientos, actitudes, hábitos y la conducta de cada individuo, que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones distinguiendo a un individuo de cualquier otro haciéndolo diferente a los demás. La personalidad persiste en el comportamiento de las personas congruentes a través del tiempo, aun en distintas situaciones o momentos, otorgando algo único a cada individuo que lo caracteriza como independiente y diferente. Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte vinculación con la construcción de la identidad, a la cual modela con características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que finalmente describe a la persona. Ese comportamiento tiene una tendencia a repetirse a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que esa persona se comporte de modo igual en todos los casos. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, que nos permite afrontar la vida y mostrarnos el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Nos permite reaccionar ante ese mundo de acuerdo al modo de percepción, retro-alimentando con esa conducta en nuestra propia personalidad. Cada persona al nacer ya tiene su propia personalidad con ciertas características propias, que con el paso del tiempo más el factor ambiental y las circunstancias es como se definirá esa persona. La personalidad será fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales.

Según Gordon Allport la personalidad es “la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio” (cursivas, nuestras).

Desmembrando esa afirmación encontramos que:

  • La organización representa el orden en que se halla estructurada las partes de la personalidad de cada sujeto.
  • Lo dinámico se refiere a que cada persona se encuentra en un constante intercambio con el medio que sólo se interrumpe con la muerte.
  • Los sistemas psicofísicos hacen referencia a las actividades que provienen del principio inmaterial(fenómeno psíquico) y el principio material(fenómeno físico).
  • La forma de pensar hace referencia a la vertiente interna de la personalidad.
  • La forma de actuar hace referencia a la vertiente externa de la personalidad que se manifiesta en la conducta de la persona.
  • Y es única en cada sujeto por la naturaleza caótica en el que el cerebro organiza las sinapsis (árbol de decisiones).

SÍNTESIS

La síntesis, propio del hemisferio derecho, es el nexo de unión entre ambos hemisferios, izquierdo y derecho. Para alcanzar a desarrollar la síntesis, es necesario el análisis, propio del hemisferio izquierdo. Ahora bien, el análisis sin acción no produce resultados. El análisis produce parálisis. “Si tú quieres ser feliz como me dices, no analices, muchacho, no analices”, dijo alguien alguna vez en el tiempo.

Así pues, en definitiva, en fin, que depende de tu convicción de dónde quieres que esté tu vida. Es tu aceptación de tu estilo de vida o sello personal, que se pone de manifiesto en el comportamiento del individuo.

Carácter quiere decir grabación. ¿Qué estás dispuesto a grabar en tu cerebro para que tu vida sea mejor? El carácter se va desarrollando en la vida de una persona, cuando ha conformado un conjunto de situaciones neuropsíquicas de las actividades y actitudes que resultan de una progresiva adaptación o regulación del comportamiento a las condiciones del ambiente social. Depende de la relación social que mantiene el individuo con su comunidad, lo que se transmite en el impacto cerebral de las emociones.

El impacto es de naturaleza psiológica-social, es decir, que depende de la concepción que la persona tiene en el mundo (del uso adecuado que haga de cada hemisferio cerebral), del saber (conocimiento) y la experiencia (habilidad) acumulados, de los principios morales aprendidos (valores), de la dirreción (visión) que otros individuos ejerzan (personalidad) y de la interactiva influencia (carácter) que con ellos la persona dada establezca (misión). El impacto no es innato, se forma con el carácter. El ambiente crea la actividad del hombre, del género humano, hasta tal punto que es capaz de realizar proezas inconcebibles para cada tiempo y lugar (descubrimientos, inventos). Y es más, depende de la educación: “La mejor escuela es la vida”, reza un dicho.

CONCLUSIONES

Las empresas, como los humanos, necesitan del carácter para sobrevivir. El carácter no se manifiesta de forma espontánea, total y definitiva en la infancia. Es un proceso de vida. Pasa por distintas fases, hasta alcanzar su plenitud en su completa expresión al final de cada etapa vital, por ejemplo, la adolescencia, entre otras como la juventud, la madurez y la vejez. Cada etapa tiene su carácter, su impronta, su huella, su impacto vital que la diferencia de cualquier otra contingencia o crisis. Una forma inmediata de afrontar cualquier crisis, por nimia que sea, es imprimiendo carácter a la crisis: en primer, lugar, etiquetándola; esto es, reconociéndola como algo y ponerle una etiqueta; así, la próxima vez que nos sintamos de ese modo, acudimos a la etiqueta y ya solo queda trabajar en dicha etiqueta. En segundo lugar, el trabajo emocional de la etiqueta comienza por realizar un trabajo profundo en uno mismo, en “sí mismo”, en el “yo”. El “yo” no siempre es sinónimo de egoísmo. Las grandes figuras de la historias forjaron el mundo contemporáneo porque imprimieron carácter en sus vidas, esto es, miraron hacia dentro en tiempos de crisis. Ya lo dijeron alguna vez: “Crisis es oportunidad”.

Como muestra, un botón: cuando se habla de buen carácter o del mal carácter de una persona o empresa, nos estamos refiriendo a un juicio de valor, positivo o negativo, respecto a esa persona desde la posición externa de nosotros mismos (sacamos la paja ajena, pero no nos damos cuenta del árbol que llevamos dentro; o, dicho de otro modo, quien se halle libre de pecado que tire la primera piedra). En otras palabras, ese juicio positivo o negativo de las cualidades de una persona o empresa, se lleva a cabo en la medida de nuestro propio prisma (el que las usa, las imagina). El carácter tiene un gran componente de ética.

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