La visión de los líderes

10 11 2016

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Del sueño a la realidad

Cada ser humano tiene sus sueños, su visión del mundo a modo de Caverna de Platón. Es su propio mundo, creado específicamente para él, diseñado para él. Es su creatividad, la que evoluciona, se mistifica, la que existe con dogmas y paradigmas, rompiendo moldes…

Cada ser humano tiene en sí su esencia

No podemos cambiar la idiosincrasia de un ser humano que, por el simple hecho de ser, tiene una misión en el mundo. No podemos hacer que cambie su historia, aquella que le trajo al mundo, por la historia de otro. No podemos menoscabar su libertad.

La visión del líder que se precie

Un líder que se precie, un buen líder, ha de respetar el principio de libertad de los seres humanos. Un líder que se precie, ha de construir en libertad. Un líder que se precie, ha de entender que es el ser humano quien libra todas las batallas.

Un buen líder se caracteriza por su visión a largo plazo, a años luz. Se caracteriza por adelantarse a los acontecimientos, por crear en su mente el mundo que se avecina al estilo de Julio Verne. Se caracteriza por anticiparse a los hechos.

Un buen líder le gana al tiempo la batalla

Para el buen líder, una visión no es un sueño; es la realidad que se palpa, que se vive, que se vislumbra. Una realidad que perfecciona, que diseña, a la que quita y pone cosas del propio sueño, consciente que dicho sueño se hace realidad, sin importar el transcurso del tiempo para el que esté programada su visión de líder.

La visión de los líderes es palpable

La visión de los líderes es su confianza en la realidad que todavía no existe, con la conciencia de que ha de llegar a hacerse realidad, a consumirse. Para entonces, ¿ha de crear una nueva realidad? No, si su visión permanece, si su visión es eterna, creada para el paso de los tiempos.

¿Cómo transmitir la visión a cada líder?

Sin coaccionar el principio de libertad, respetando el principio de libertad. El principio de libertad, es el segundo derecho no inalienable de la persona. El primero de todos ellos, inalienable, es la vida. Por tanto, en esencia, ha de respetar la vida de las personas, su evolución, su forma de ser y compartir las cosas, sus metas y sus anhelos, sus esperanzas y sus sueños… Sin prohibirle sus sueños.

Los principios de un buen líder

Un buen líder que se precie, ha de ser entonces desprendido de sí mismo, de su propia causa, para que la causa sea común, para que la causa una, para que la causa sea un proyecto real, vivo, enérgico, vital. No podemos hacer líderes que no practiquen estos principios.

De otra forma, si no los practica, hablamos de desunión, de discordia, de metas incumplidas por gran parte de los líderes que participan en el proyecto común, de los que participan en la visión común que aspira a una meta con o sin plazo, pero con una misión común asequible a todos, fácil de realizar, fácil de estructurar. Fácil de cambiar la vida de las personas.

El líder que se aferra a su causa

El líder que se aferra a su causa es un líder distorsionado, porque su visión viene distorsionada, no es clara, y es sólo una visión que está para implementarse cada cierto tiempo, con programas nuevos que se presentan como auténticos. Un buen líder sabe distinguir esto y en su visión se plasma la forma en cómo ha de ser dada la visión, en que ha de ser transmitida con cierta dosificación, con cierta prudencia.

La visión que inspira es la clave para el liderazgo

Si tu visión no inspira a los demás, es una visión distorsionada, es una visión breve que se la lleva el tiempo. Sólo cuando la visión es eterna, con ánimo de permanencia, es cuando existe y es de por sí la propia visión y tú te adaptas a ella.

Si esperas a que la visión se adapte a ti, estás perdido

Es fácil perderse en la visión de los tiempos. De ahí, los sueños rotos. Sueños rotos que pueden recomponerse, reconstruyéndolos. En el comenzar una y otra vez.

Otros sueños no son rotos, no nacen rotos, porque no nacen de ti. Nacen en otro lugar, en otro sitio, en otra estancia. Pero llegan a ti.

Cuando llegan a ti esos sueños que no son propios, has de vislumbrar en qué medida afectan o no a tus propios sueños, a tus sueños propios. Si se encaminan en tu propio sueño, acógelos en tu corazón, en tu mente, en tu vida. Son sueños que coadyuvan a la realización de tus propios sueños.

¡Un cordialísimo saludo para todos y para todas, desde el respeto hacia el respeto!

Marintalero

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