FASE 2: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL ÉXITO

25 12 2017

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CÓMO TENER ÉXITO FINANCIERO

No es el pin, no es el pan, no es la posición, ni siquiera el dejar un legado; se trata, simple y llanamente, de ser la mejor versión de sí mismo

Ricardo Marin Talero

La mejor versión de sí mismo

Hoy da comienzo una segunda fase: la motivación. Llegados a este punto, es necesario comprender con el corazón. Si bien hasta aquí, hasta la motivación, nos ha traído el conocimiento, ahora entramos una fase menos cerebral y más emotiva.

Dicho esto, soy consciente que siempre me ha gustado leer: desde pequeño. Recuerdo que siendo pequeño cogí un diccionario y busqué una palabra al azar. Y algún concepto que no entendí de la definición de aquella primera palabra que encontré en el diccionario, busqué su definición el el mismo diccionario. Otras veces, entendía todo el concepto, y entonces buscaba otra y otra palabra al azar hasta encontrar aquella de la cual no entendía todo el concepto de la definición que el diccionario devolvía a mi búsqueda. Hoy puedo decir que me apasionó más la búsqueda de palabras de las cuales no entendía inicialmente su significado, que aquellas otras definiciones en las cuales no había palabra que no entendiese. Esto es pasión. La misma pasión que desarrollé al escribir mi primera novela, que intitulé: “ZÜRICH”

Pues bien, cuando tenemos pasión al hacer las cosas, la misma pasión nos lleva por caminos, nunca los mismos, y por el camino entendemos cosas de las que entonces no conocíamos su significado y que, sin embargo, con el correr de los tiempos ya nos parece vano y superfluo. Así pues, esta es la principal diferencia entre el conocimiento y la motivación:

Todo nace por la curiosidad y muere por la costumbre

O, lo que es lo mismo: “Por la curiosidad nace el conocimiento. Por la costumbre, la pasión”. Llegados hasta aquí, he comprendido que no es el pin, no es el pan, no es la posición, ni siquiera el dejar un legado; por lo que lucha el hombre, simplemente, es por ser la mejor versión de sí mismo. Es esa misma ansia por superarse la que lleva al hombre a entender, con el correr de los tiempos, que los galardones (pines) que consiguió en otras épocas estuvieron bien, pero no fueron suficientes; que todo lo que aprendió (pan) no ha dejado de enseñarle; que por muy alto que voló en la vida (posición) nunca alcanzó aquello por lo que luchó: el vivir; y que mientras vivió pensando en dejar un legado para futuras generaciones se olvidó de vivir el presente. Cuando lo sencillo era, simple y llanamente, ser la mejor versión de sí mismo. Y esto cada día, cada instante, cada fracción de nanosegundo.

a) No es el pin

El mismo año en que Mark Spitz consiguió sus siete medallas de oro de natación, yo alcanzaba la misma gesta al lograr mis siete medallas de oro en natación en un mismo certamen. Te puedo decir que estuvo bien y la emoción fue intensa. Sin embargo, no fue suficiente, pues nada de aquello quedó. Últimamente me hice unas piscinas y ya me costó hasta la primera de ellas, y entre piscina y piscina hacía descansos cuando antes las devoraba. Por tanto, el luchar por obtener premios viene bien porque te motiva, pero no es suficiente para retener algo por lo que seguir luchando para alcanzar nuevas metas que te motiven. También es cierto que últimamente me he convertido en atleta, pero ya conozco sus consecuencias. No es el pin, el galardón, el trofeo por lo que lucha el hombre. Ha de haber algo más que le impulsa a vivir y sostenerse con el correr de los tiempos. Estoy seguro que la proeza que Marrk Spitz y yo alcanzamos, salvando las distancias porque lo suyo era olímpico, y seguro que si me lee lo comprenderá, no ha sido suficiente para sobrevivir y aquello quedó como anécdota para contar a tus nietos. Entonces hay algo más importante que los diplomas y medallas para sobrevivir y alcanzar las cumbres más altas del espíritu humano.

b) No es el pan

Dicho lo anterior, en esa búsqueda por lograr que nuestro espíritu alcance las cotas más altas, si no es el pin o galardon tampoco es el pan. El pin está bien porque aplauden una labor bien hecha, que te ha costado esfuerzos alcanzar y a la vez has disfrutado en el camino que andaste para consecución de esa meta que te propusiste. Entonces, ¿qué es el pan? Para mi modo de ver y entender las cosas, el pan es el conocimiento. Cada día que nace te nutres de ese pan de vida que te da la experiencia. Y este sólo hecho ya es motivo de agradecimiento cada día e instante de nuestra vida. Sin embargo, el conocimiento tiene algo: se evapora. Aún lo escrito se evapora. O si no, que se lo pregunten a la biblioteca más grande del mundo: la Biblioteca de Alejandría que desapareció en un incendio. Y si no hubiera desaparecido, también se evapora como el agua cuando alcanza su grado de ebullición. Esto último te lo digo por experiencia propia: desde mi infancia y durante mi adolescencia, leí dos veces la biblioteca del colegio; pero sólo retengo en mi memoria aquellas series de tomos enteros que me causaron impacto como, por ejemplo, “Forjadores del Mundo Contemporáneo” y “El Por Qué De Las Cosas”.

Así, si me apuran, en síntesis muy apretada, desde entonces, desde “Forjadores del Mundo Contemporáneo” hasta época muy reciente en los que forjé mi conocimiento en lecturas de autores de reconocido prestigio que basan su estudio en el autoconocimiento y la autosuperación en la línea de Dale Carnegie, “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”, un texto del que se nutren todos los motivadores del mundo contemporáneo en sus escritos de superación y motivación personal, digo desde “Forjadores del Mundo Contemporáneo” y “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas” y su séquito, he corroborado que el éxito no depende de tus sueños, sino de ti mismo. Porque si hacemos que todo éxito tuyo dependa de tus sueños, el éxito dejará de ser éxito cuando tus sueños sean rotos. Y de verdad te digo que hay sueños rotos. Y entonces es cuando las cosas no nos salen bien, por más que lo intentemos, por más bombillas que inventemos. El verdadero éxito, si lo quieres perdurable, nace de tu corazón.

c) No es la posición

Pues bien, llegados hasta aquí, sabemos que no es el pin ni el pan lo que nos permite alcanzar el éxito duradero. Pero tampoco es la posición. Si bien es cierto que tener una posición holgada te permite mirar por los demás, no es estrictamente necesario tener o alcanzar una posición en la vida para mirar por los demás. Estro ya lo hacemos de corazón. Y volvemos a la misma fuente: el corazón. Pero un corazón limpio, un corazón puro que no admita impurezas. Un corazón, donde cada pensamiento edifica para bien propio y para bien de la humanidad. Pues nada somos sin los demás.

Quizá el logro más grande es conseguir que todos los seres del amplio universo lleguen a alcanzar lo que tú lograste en la vida. Pero esto es egoísmo puro y duro, ya que no puedes coartar la libertad de los demás ni nutrirte de sus conquistas; ni mucho menos vanagloriarte al pensar que sin ti no hubiesen llegado donde tú les guiaste. Pienso en este punto que es más importante que cada uno se guía por los latidos de su propio corazón y aquí, con mil perdones, el corazón sólo es conocido por aquel en el que habita. Puedes conocer parte de su corazón, arte de su vida, pero toda la vida de cada ser humano sólo es conocida, nanosegundo tras nanosegundo, por el corazón en el que habita. Nadie más tiene la secuencia completa. El éxito perdurable tampo es, por tanto, modelar para que todo el mundo haga lo que dice el rey, aquel juego que se jugaba de pequeños, donde el adulto veía una sincronización de un conjunto de personas que andaban como un todo compacto. Pienso que hay algo más grande que la unión y es su universalidad; esto es, la acepción de personas. Quiere decirse, que aceptamos el valor del individuo tal cual es, sin transformarlo, es que reconocemos que nos queda mucho por perfeccionar de nosotros mismos. De otro modo, el ego nos hace pensar que somos perfectos cuando aún vamos camino a la perfección. Y el camino al éxito es infinito.

d) Ni siquiera el dejar un legado

Finalmente, el legado. Entonces, si no es el pin (reconocimiento), ni el pan (conocimiento) y ni siquiera la posición (el ser número uno en todo), tampoco lo es el dejar un legado. El ser humano se mata por acaparar y acaparar cosas pasajeras y perecederas que no puede llevar consigo a la tumba, por más adornada que vayan las ataúdes de los faraones. No es el oro del mundo lo que te hace exitoso, porque el oro va y viene; mientras lo que queda son las personas.

Por tanto, los principios fundamentales del éxito (el pin, el pan, la posición, el legado) nos dicen que no son suficientes si quieres alcanzar un éxito financiero perdurable a los tiempos, ya que si no eres la mejor versión de ti mismo nada de ello es suficiente.

Ser la mejor versión de sí mismo es sencillo como sistema, pero difícil de ejecutar (aunque no imposible, pues lo difícil lo que te forja). Prueba de quedarte una noche entera despierto repasando mentalmente tu vida y lograrás entender lo que trato de decir. Lo que trato de decir es muy sencillo: al repasar tu vida te das cuenta que todo lo has superado. ¿Y qué es el éxito más que superación de sí mismo? Si aún estás vivo, es porque tienes algo que aportar a la humanidad. En cualquier caso, procura que tu aporte llegue al corazón de los humanos. Eso es bueno. No pretendas llegar a sus circunstancias, a sus desdichas y sinrazones; sino déjalo que saboree su propio éxito y que se dé cuenta que es exitoso en sí mismo, que el mero hecho de estar vivo ya es motivación suficiente para sobrevivir porque aún no le han vencido. Si logras hacerle entender que no debe apartarse de la batalla que nos da la vida, que pueda mantener la idea constante en el presente y aceptar con una sonrisa las dificultades que nos brinda a cada paso el alegre marchar, podrás hacer de cada persona la mejor versión de sí mismo. Son las dificultades las que te forjan, son las dificultades las que te hacen ser mejor persona al vencerlas. Incluso luchando con un mundo vencido. Ama las dificultades, acéptalas tal cual vienen. Y aprenderás a comprenderlas. Deja que lleguen a ti y te nutran, porque ellas harán de ti una mejor persona tanto en vacas gordas como en las vacas flacas.

No nos apartemos de la batalla que nos da la vida, tengamos la idea constante en el presente y aceptemos con una sonrisa las dificultades que nos brinda a cada paso el alegra marchar

¡Desde el respeto hacia el respeto, un cordialísimo saludo para todos y para todas!

Marintalero

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